jueves, 3 de enero de 2013

Los sikuris en Lima: avances y perspectiva



Para conocer nuestra realidad actual, de manera inmediata volteamos la mirada al pasado. Todo debe seguir una continuidad, hasta lo discontinuo tiene una explicación lógica. Por lo tanto, si queremos conocer la historia de los sikuris en  Lima, la capital, vamos a buscar y tratar de entender los diferentes momentos que a atravesado este arte en lo largo de la historia del Perú. Ver su inicio y desenlace actual.
Este artículo no intenta hacer una historia completa, habrá muchas omisiones voluntarias por la brevedad del texto; así como, por la orientación del mismo. Sólo esperamos pueda servir como material de debate para continuar con el desarrollo del movimiento cultural.
La llegada de los españoles necesariamente cambio el rumbo de toda la vida indígena y ese cambio fue brusco. La vida se torno un peligro, la ambición de los invasores no tuvo límites, el trabajo se convirtió en una tortura, lo sagrado fue profanado, ser indígena era un delito, ser madre o mujer era un castigo, las artes indígenas se volvieron prohibidas.
El indígena que por naturaleza social es artista (poeta, músico, danzarín) comenzó a  expresar en el arte la vida miserable que tenía, las inclemencias que nunca pensaron pasar, los sufrimientos colectivos de siglos, las esperanzas que jamás perdieron en la búsqueda por encontrar una vida mejor, una sociedad realmente justa.
El sikuri como manifestación artística tradicional expresa todos los sentimientos y emociones que el pueblo indígena vivió y vive, es la voz del indio de la puna, es el canto cuyo mensaje se da a través de las cañas. En mayo de cada año, como tradición, le rinden culto a las cruces que están postradas en las partes más altas de los montañas que cuidan del pueblo. Son como sus ojos, son sus vigías que le avisan sobre algo malo que les puede pasar.
Los ruegos y los rezos son colectivos como toda la vida indígena. Los sufrimientos son compartidos, los llantos se confunden entre ellos. Lo hacen ante un dios que lo mira desde la punta de los Apus. Sienten su protección y ruegan para que sus problemas se acaben.
Ello, producto del mestizaje y de la reconfiguracion de las expresiones tradicionales en las ciudades, fue variando. Se fue amoldando a las necesidades citadinas.
En algunas ciudades como Conima, Moho, Huancane, Puno, Yunguyo, Ilave, etc. Hace un poco más de siglo y medio que los mestizos vienen practicando este arte, modificándolo en su forma y adaptándolo a sus necesidades. La música sikuri jamás dejo de reinventarse y de recrearse. Es un arte muy antiguo pero vivo. Ahora hay muchos mas lugares del Perú y del mundo que lo practican.
El desarrollo del sikuri en lima es corto. Aún las generaciones nuevas podemos aprender de la generación que lo inició en la capital. Las fuentes son casi precisas con fechas y datos; pero sólo eso no basta para entender el proceso que hemos venido pasando. El movimiento sikuri en lima ha estado sujeto a los distintos momentos sociales que hemos atravesado y es la realidad social quién ha configurado el desarrollo y la forma de éste.
La discriminación económica, social, política, cultural, étnica, etc. que se mostraba de manera más directa en décadas anteriores, ha tenido que influenciar muy fuerte en la forma como los primeros sikuris en Lima pensaban y se organizaban. La ideología indigenista, que había nacido como respuesta a esa situación, fue una fuente de orientación en algunos grupos de sikuris de la capital. La intelectualidad mestiza de tendencia indigenista, que con cierto grado de resentimiento combatió esa discriminación, contagió ideas, actitudes y poses.
En los limeños prendió el sikuri rápidamente; los universitarios y los jóvenes fueron los más entusiastas. Pero en  esos años se vivía una fuerte crisis social, un desgobierno que significaba la deslegitimación de los poderes del estado. Las tendencias de izquierda que en el mundo florecían se convirtieron en la esperanza de las clases populares en el país.
Hacer arte popular significaba reivindicar al pueblo indígena, hacer valer lo que durante siglos fue desvalorado, hacer notar que el indígena como cualquier ser humano tiene todas las capacidades de artista. El gran maestro José Maria Arguedas; años atrás, daba orientación a  este camino.
En la capital los jóvenes inclinados al arte fueron fuertemente influenciados por las tendencias políticas de izquierda. Las danzas, la música, el teatro, tenían contenido político-social.
¿Pero por qué en el sikuri se dio también este proceso? ¿Tiene el sikuri en si mismo elementos favorables a las tendencias de izquierda?
Consideramos que los fenómenos sociales y las crisis políticas influencian de manera determinante en todo aspecto de la dinámica de los actores sociales. Las manifestaciones artísticas por su naturaleza sensible y unificadora son proclives a ello y todo ser humano asume una posición ante la realidad que vive. ¿Por qué los sikuris tendrían que estar fuera de ello? Esto no depende de la voluntad individual, las tendencias y necesidades del momento determinan la voluntad colectiva.
Las características de colectividad y el sentimiento de igualdad que se vive dentro de los sikuris es algo que sintetiza la vida comunitaria del hombre del campo.
El gobierno de Fujimori significo la búsqueda del término de esa situación social a como de lugar. Ya conocemos los inimaginables costos humanos. Las persecuciones políticas llegaron a todos lados. El miedo comenzó a circundar entre la población. Regresó el tiempo de las prohibiciones.
A nivel ideológico el pueblo fue bombardeado de información comprada y distorsionada; sólo la versión oficialista quedó en primera plana. La corrupción se convirtió, de manera descarada, en la forma de hacer política La televisión basura fue el alimento diario para nuestros espíritus golpeados. Nos comenzamos a alejar de nosotros mismos.
La delincuencia, las barras bravas y las pandillas de los barrios estuvieron en su mayor apogeo. Se creó mayor desorden para un mejor control. Estos fenómenos en algún momento y de alguna forma llegaron a influenciar al movimiento sikuri.
Muchos conjuntos de sikuri desaparecieron en el tiempo; otros no llegaron a realizar los cambios generacionales para su continuidad. Por necesidad lógica los denominados regionales y metropolitanos se fueron uniendo por la conservación de este arte; de esta manera, la misma realidad empujó a romper ciertos prejuicios anteriores.
A partir del término de la  década del fujimorismo se comenzó el reimpulso de los conjuntos, nuevos jóvenes en los barrios y en las universidades comienzan a practicarlo. Pero ese resurgimiento en muchos casos nace débil, con una orientación difusa; producto de la ruptura generacional. En muchos conjuntos antiguos y nuevos se iba planteando la defensa de la cultura pero al margen de la realidad social, manifestándose así el rechazo y el temor a la década de la oscuridad.
Estos últimos años se ve un cambio de actitud. Nuevamente la crisis social nos empuja. Nos encontramos en la búsqueda de una unificación pero sin claridad colectiva sobre cómo hacerlo. Ya se están dando los primeros pasos; lo demás depende de qué tan fuerte sea nuestra voluntad para desarrollar el movimiento. Al margen de las altas pretensiones o de los protagonismos infructuosos, veremos hasta donde podemos llegar en búsqueda de los objetivos para la defensa de nuestra cultura popular.
Creemos que la unidad de principios es lo fundamental. La búsqueda de esa unidad nos llevara a la distinción de nuestras diferencias, al debate y a la lucha de ideas entre nosotros. Ello, con el tiempo, impulsara una mayor unidad y por ende un desarrollo. Entre personas de espíritu noble, sincero y que buscamos la justicia social la unidad es inevitable.


Dennys Peña R.
Abril 2012

Fuente: Revista SIKU

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